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Qi gong

El qi gong, también conocido como chi kung, es una práctica de origen chino, enfocada en alcanzar la armonía entre el cuerpo y la mente. Para ello, utiliza distintas técnicas de respiración, ejercicio físico y relajación mental. La medicina tradicional china, sus funciones, aplicaciones, consejos y prevenciones son el tema fundamental que abordamos con las publicaciones en este blog, porque nos gusta y nos consideramos fervientes seguidores de este arte que se ha mantenido durante milenios, permitiendo aplicarse en diferentes áreas del mundo, sin importar cultura y raza étnica de las personas. En pleno siglo XXI la sociedad agitada y moderna que nos rodea sigue viendo a esta medicina tradicional como una herramienta muy potente para tratar determinadas afecciones, por eso hoy hablaremos del qi gong, un elemento muy importante en toda esta ecuación.

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Origen del qi gong

La historia del qi gong se remonta a tres mil años de antigüedad, cuando en China existían tradiciones chamánicas, las cuales basaban gran parte de su actividad en danzas que imitaban el movimiento de diferentes animales. Según la tradición medicinal y filosófica china, el qi gong fue evolucionando hasta convertirse en una práctica que pretende alcanzar el equilibrio y armonía de la persona, uniendo distintas vías de relajación, inspiradas en las habilidades de los animales, como la fuerza y la flexibilidad corporal.

El qi gong no es una práctica unificada, sino que mantiene rasgos diferenciados y establecidos por tres grandes escuelas o corrientes, como las doctrinales, enmarcadas en preceptos religiosos del budismo, confucionismo y taoísmo; las medicinales, enfocadas en el estado de salud del ser humano; y las marciales, con una visión más asociada a la defensa personal.

¿Para qué usa el qi gong?

El objetivo primordial del qi gong consiste en lograr un estado de relajación de tal magnitud, que la energía pueda fluir de modo pleno a través del cuerpo. Para ello, se busca que el chi, o flujo energético, sea constante y ordenado, y esto se logra únicamente cuando el yi, o la mente, se encuentra en paz, lo que a su vez es consecuencia de la armonía total en el estado físico del cuerpo.

El principio básico del qi gon es la relajación de todos los ámbitos internos de la persona, comenzando por la mente, para luego pasar a la respiración, y finalmente llegar a todo el cuerpo. Este proceso debe realizarse en permanente contacto con el suelo, lo cual debe hacerse con firmeza en todo momento, imitando las raíces de un árbol. Tras la etapa de lograr una correcta “raíz”, se pasa a regular la respiración, lo que implica relajarla, sosegarla y hacerla constante. Posteriormente, el practicante logrará llegar a la fase de equilibrio mental y emocional.

¿Quiénes pueden practicar el qi gong?

El qi gong puede ser practicado por personas de cualquier edad, siempre que tengan la capacidad motriz de mantenerse de pie con firmeza, pues de lo contrario, no se lograría “enraizar” el cuerpo al suelo de una manera adecuada. Por otro lado, esta práctica es ideal para quienes se encuentren afectados por estrés constante, episodios de ansiedad, depresión o cualquier tipo de inestabilidad que reúna características emocionales.

De igual manera, el qi gong puede ayudar a personas que sufran de algún malestar físico, especialmente cuando se trata de afecciones musculares o nerviosas, pues esta práctica puede propiciar un estado de relajación y paz interior inobjetable. Desde el punto de vista médico y científico, no existen muchos cuestionamientos acerca de la capacidad del qi gong para relajar a la persona, mejorar su flujo sanguíneo o aumentar la elasticidad y flexibilidad de los músculos y articulaciones.

Sin embargo, hay cierto escepticismo en cuanto a la existencia del chi o flujo energético que pregonan los maestros y teóricos del qi gong, muchos de los cuales incluso aseveran que poseen la capacidad para detectar y manipular el chi de otros individuos. Bien es sabido que en la sociedad occidental los elementos no visibles carecen de validez o cuestan más de comprender.

Hoy en día, buscamos y creemos en aquellas cosas y elementos que sí podemos ver, por eso estos conceptos distan mucho de las técnicas y filosofía que podría emplearse en lo que conocemos como la medicina convencional, de aquí el escepticismo de algunos.